domingo, 29 de abril de 2007

Reflexiones personales bondage

mi mayor y primer fetiche fue y es el bondage. mi primer recuerdo de actividad bdsm fue una erección increíblemente intensa viendo una película de piratas. a Erroll Flinn le ataban y amordazaban en una hamaca colgada de un camarote en medio de un motín. El quedaba colgado, indefenso e intentando soltarse sin conseguirlo. recuerdo aquella escena como mi nacimiento al mundo de la sumisión. mi siguiente recuerdo fue jugando a indios y vaqueros. yo era el más grande y al final del juego había apresado a todos los vaqueros y con unas cuerdas les até las manos para dejar claro que eran mis prisioneros. el juego se terminó porque tuve miedo de que se dieran cuenta que la polla iba a salirseme de los pantalones. yo era un niño pero recuerdo siendo ya adolescente que mis padres y hermanos se iban y me dejaban solo y yo cogía cuerdas de esparto que estaban en el cajón de las herramientas y me ataba a mi mismo. al principio era decepcionante porque podía soltarme fácilmente. sin embargo un día, un amigo que tenía animales me enseñó como les ataba las patas a las cabras para que no se movieran: primero varios lazos alrededor de las patas, nudo y luego se pasa la cuerda nuevamente entre las patas y así se cierra y ajusta la cuerda. ni corto ni perezoso lo intenté la siguiente vez que me quedé solo. me costó liberarme. mi mayor avance fue cuando pensé que ese ajuste entre mis muñecas se podía hacer con un nudo corredizo. a partir de entonces necesité un cuchillo para soltarme. una vez me amordacé con un pañuelo. la mejor forma es hacer un nudo que quede en el centro, meterlo en la boca y atar los extremos detrás de la cabeza. luego me até los tobillos fuertemente y al final, contorsionándome, las muñecas a la espalda con mi sistema. quedé completamente indefenso. entonces me di cuenta que estaba en la habitación y que el cuchillo estaba en la cocina. tuve que arrastrarme por todo el pasillo hasta llegar. lo más complicado fue ponerse de pie y abrir el cajón donde estaban. curiosamente lo más incómodo fue la polla que estaba dura como una roca.
saber que había gente como yo a la que le gustaba ser atado fue un descubrimiento. saber que había gente a la que le gustaba atar fue una bendición. sin embargo he tenido poca suerte con eso porque tantos fines de semana atando y desatando me han hecho un buen escapista y suelo soltarme con facilidad. no hay mucha emoción en sujetarte con cadenas, candados o esposas. sabes que no podrás liberarte sin la llave, pero con las cuerdas es un juego de poder, a ver quien tiene el control. curiosamente cuando venzo y consigo liberarme es decepcionante. la mejor experiencia que recuerdo me la produjo mi Amo actual. en uno de nuestros encuentros me hizo vestir de cuero y me ato boca abajo, los pies y las manos juntas en hogtie. yo luche para liberarme y me había atado bien, sin embargo sabía que era posible soltarme. el elemento diferenciador fue que me hizo respirar poppers, a pesar de que me resistí. cuando tomo popper me convierto en el cerdo más cerdo, cerdísimo del mundo. pues El me dio poppers y me dejó allí, solo, luchando por tocarme, por tocarle, por hacer cualquier cosa, suplicando, gimiendo, convulsionándome. fue increíble, intenso y el recuerdo se ha acrecentado en mi memoria como uno de los momentos principales de mi vivencia con el bondage.

viernes, 27 de abril de 2007

En la moto de mi Amo XII

El camino a casa fue como un sueño. El frío de la noche me mantenía despierto pero no me daba cuenta por donde iba. El metro fue algo parecido. Las estaciones se sucedían y yo no me daba cuenta de nada. Solo al cerrar la puerta de mi apartamento parecí despertar. Aquello iba en serio, no había marcha atrás. Una mezcla de sentimientos se sucedieron: excitación, temor, nerviosismo, ansiedad, pero ante todo, determinación de lo que iba a hacer.
Los muebles parecían hologramas, algo irreales. En cualquier caso poco tiempo me quedaba allí, de pronto todo el cansancio acumulado en estos días callo sobre mi. Las rodillas me temblaron y me eché en la cama sin quitarme siquiera la ropa.
A la mañana siguiente me desperté y me aseé. Mi mente iba rápida hacia lo que había sucedido en los días anteriores. Estaba despierto pero seguía como si estuviera aún soñando. Mi Amo aparecía como una sombra que me seguía en todo momento. Acordarme de El me llevaba inevitablemente a una erección. El sabía como tocar mi vena sensible, sabe qué tecla apretar para que me tenga a su merced. No podía hacer nada sino esperar a que se pusiera en contacto conmigo. Aún así seguí sus órdenes. Tenía en mi correo un email suyo indicándome lo que tenía que hacer. Al día siguiente anuncié a mi jefe por la mañana que sólo podía trabajar hasta mediados de mes. Por la tarde fui a la secretaría de la facultad para ver los trámites que tendría que seguir para convertirme en un alumno libre y por último llamé al casero para decirle que iba a abandonar el piso, y el resto de mi vida, por cierto, pero claro, eso no se lo dije.
El viernes llegó y no pasó nada. No sé si realmente esperaba que pasase algo pero, estúpidamente imaginaba que en cuanto tuviera todo resuelto los acontecimientos iban a precipitarse y, por supuesto, estaba equivocado. Por la noche me llamaron para salir y no supe que hacer, si marcharme o esperar a que mi Amo se pusiera en contacto conmigo. Al final decidí irme.
Quedamos en el centro, comimos algo y luego nos marchamos a una discoteca de las afueras, en una zona industrial. Había bastante gente pero yo estaba como abstraído, despistado. Mis amigos intentaban animarme pero sin resultado. Como siempre que no tenía que trabajar iba vestido con mis ropas preferidas: mi pantalón de cuero, mis botas y una camiseta. Muchas tías, y algunos tíos, me miraban. No sé si por mi indumentaria o por mi físico, o por ambas cosas. El hecho es que me sentía observado y no me gustaba esa sensación así que salí fuera a tomar el aire. El invierno se acercaba y las noches eran muy frescas, cai sin darme cuenta me fuí alejando del bullicio del local y de mis amigos. Quería estar solo o al menos me sentía más cómodo sin nadie alrededor en aquel momento. Me puse la chupa, tenía frío De pronto tomé conciencia de que estaba en medio de ninguna parte. La única luz era la de la luna y ya no se oía el sonido de la disco así que decidí volver. Me acababa de dar la vuelta para regresar cuando una mano salió de la oscuridad y puso algo en mi nariz y mi boca. El corazón se me disparó e intenté luchar pero fueron solo unos segundos porque en seguida me desmayé.
(continuará)

domingo, 22 de abril de 2007

Sobre la necesidad

hace cerca de un mes que no veo a mi Amo. los viajes, las vacaciones, el trabajo han impedido que nos podamos encontrar. este hecho lo sabíamos y lo asumimos ambos cuando comenzamos la relación. a medida que pasa el tiempo mi sumisión y mi deseo de sometimiento no desaparecen, sino que se reafirman y hacen más profundos. hoy, además, los deseos de estar directamente a sus órdenes, bajos sus pies, han aumentado. hoy siento necesidad de mi Amo. esto me ocurre a veces, no es algo extraño para mi. a menudo una oleada de sumisión me invade y siento unos enormes deseos de ponerme a sus pies y obedecer ciegamente todos sus deseos y órdenes. cuando esto ocurre siempre me pregunto por la necesidad. hoy necesito de mi Amo, necesito obedecerle, necesito saber que soy suyo y que me posee, y es mi dueño y mi Amo, y que soy de su propiedad, y que me cuidará y protegerá y que lo obedeceré y me someteré a El... la necesidad, como otras cosas importantes en este mundo bdsm, tiene mala fama en el exterior de la comunidad leather. seres libres, independientes, autónomos, autosuficientes. parece que así debemos ser, cuando, como casi siempre, la realidad suele ser otra. somos seres necesitados: de pertenencia, de protección, de amor, de cariño. ¿no es mejor aceptar que eso es así y vivirlo intensamente y de una forma adecuada? ¿es preferible negarlo y luego que salga de forma inadecuada? hoy necesito a mi Amo, necesito sentir su fuerza y su poder; necesito que me ate, que me enseñe quién manda; necesito saber que El lleva las riendas, necesito sentir su control. hoy necesito a mi Amo.

sábado, 21 de abril de 2007

Reflexiones personales encerrado

nunca he estado encerrado. lo más parecido a estarlo fue no poder salir de un ascensor durante 35 minutos. siempre he gozado de libertad de movimientos. sin embargo últimamente cada vez que entro en un baño público mi imaginación se dispara y empiezo a fantasear sobre convertirlo en mi lugar de encierro ¿cómo me sentiría si viviera aquí? ¿podría soportarlo? me sorprendo midiendo mentalmente si un catre cabría en algún cubículo de los retretes o si al quitar los urinarios habría sitio para una jaula, un sling y todo lo necesario para que un amo, mi AMO, me dominara. el motivo de que piense así de los servicios es que, además de ser lugares bajos y sucios, ideales para un esclavo, suelen estar en lugares recónditos, escondidos, sin ventanas o con ventanucos muy pequeños ¿por qué siempre hay que preguntar por el baño en un local? porque siempre está al fondo a la derecha, al lado del almacén, en el último lugar del establecimiento, justo donde quiere estar un sumiso, en el último lugar. pero no me conformo con los baños. en Las Palmas, en la zona antigua, hay muchas casas con sótanos. algo curioso porque la mayoría de la ciudad está construida encima de un arenal. el hecho es que vas por la calle y a la altura de los tobillos se abren pequeñas ventanas, casi diría orificios, normalmente con rejas, que invitan a pensar en un sótano, y un sótano es sinónimo de mazmorra para un esclavo. aquí mi fantasía se dispara porque en el servicio veo, e imagino pero aquí imagino sin más. y esta fantasía me trae elementos contradictorios porque inmediatamente me pongo cachondo y me excito pero a la vez siento cierta angustia pensando en pasar algún tiempo allí encerrado, tan vez sin nada que hacer salvo enfrentándome conmigo mismo. no habría forma de huir ni física ni psicológicamente y sólo estaría conmigo y, sobre todo, y aquí estaría el elemento crucial, el Amo, que sería el vínculo con todo lo exterior. los seres humanos somos seres sociales. salvo excepciones necesitamos de los otros para la comida, el vestido, el desarrollo físico y emocional, el bienestar psicológico. estar encerrado durante un tiempo significa que el único vínculo con los otros seres humanos es tu Amo y por lo tanto necesitas de El para sobrevivir. al principio podría ser algo anecdótico pero con algún tiempo El sería lo único que te separaría de una muerte, no sólo física, sino principalmente psicológica. No es un juego. dejarte encerrar por un Amo es convertirlo en el único vínculo con la vida y la realidad. ahí se produce el sometimiento total, de tal forma que si algo le pasara al Amo y tú no fueras rescatado, tu suerte estaría unida a la suya. no he estado encerrado nunca, pero sigo entrando en los servicios y sigo midiendto mentalmente si cabría un catre en el cubículo del retrete.

domingo, 15 de abril de 2007

En la moto de mi Amo XI

Los esclavos fueron los que me despertaron. Ambos llevaban máscaras que solo dejaban ver los ojos. Tenía agujetas por todo el cuerpo y mis movimientos eran lentos y patosos. Sin mediar palabra señalaron al suelo. Allí estaban mis ropas: el arnés, los chaps, las botas y el suspensorio. Como pude me puse todo. Ahora la sensación extraña era estar vestido en aquel entorno. Me sentí un poco incómodo.
Cuando terminé de vestirme me agarraron los brazos y de una manera muy ruda me los pusieron a la espalda y me esposaron con las palmas hacia fuera. Me llevaron por el laberinto de corredores hasta la sala donde se había celebrado la cena. Allí estaba mi Amo, también completamente vestido. Cuando llegamos delante suya me soltaron. Yo caí de rodillas y le besé las botas. Luego permanecí asi, de rodillas mirando al suelo en señal de humildad y sumisión. Pasaron unos segundos y entonces vi el collar que pasaba por delante de mi cara y que El cerró alrededor de mi cuello.
-Nos vamos- dijo mientras tiraba de la correa haciéndome levantar.
No levanté la mirada del suelo así que no pude saber quien más estaba allí. Solo miraba los tacones de mi Amo y lo seguía. Subimos por la escalera y recorrimos parte de la casa donde habíamos llegado no hace mucho, pero que a mi me parecía una eternidad.
Salimos fuera, ya era de día. El sol me deslumbró. La moto estaba en la puerta, con los dos cascos encima. Aproveché para echar una mirada a la finca. Era grande pero una tapia impedía ver lo que había más allá.
Entonces El me levantó la barbilla y nuestras miradas se encontraron. Sus ojos se clavaron en los míos. Siempre que hacía aquello me desarmaba completamente. Noté como mi corazón bajaba y mi polla subía. Y entonces sonrió. Parecía que el suspensorio iba a estallar. El se puso los guantes y me agarró el paquete y apretó hasta que apareció una mueca de dolor en mi cara. Volvió a mirarme fijamente y volvió a sonreír. Acto seguido me puso la mordaza y el casco. Volví a quedar ciego. Con dificultad me subí a la moro y me sujetó a ella. El se subió y arrancó. Pasé todo el viaje apoyado en su espalda, uniéndome a El, confiando plenamente en cada curva. Pocas cosas me importaban ya. Cuando la moto se detuvo supe que habíamos llegado a casa. Me quitó el casco y estábamos en su garage.
Mis brazos y mis piernas estaban entumecidos. Me dolían todos los músculos del cuerpo, y no quería ni pensar en mis sentimientos y lo que me había pasado por dentro. Pensé que me esperaba otra sesión, pero en vez de eso me quitó las esposas y, sujetándome por el collar me llevó escaleras arriba. Pasamos el primer piso y llegamos a donde supuse estaban los dormitorios. Efectivamente, entramos en una habitación con una cama y que parecía la alcoba de mi Amo. Entramos y me soltó. Se situó en el centro y dijo:
-¡Desvísteme!
Sin mirarle a los ojos obedecí. Le fui quitando las prendas de cuero que llevaba y las iba colocando ordenadamente en una silla cercana. El no me miraba, sencillamente iba levantando los brazos o las piernas según era necesario. A medida que iba descubriendo su cuerpo me iba excitando. Cuando terminé estaba completamente empalmado, aunque el suspensorio mantenía mi polla bajo control. Mi Amo estaba completamente desnudo. Entonces me sujetó por el collar y me esposó a los barrotes de los pies de su cama de hierro.
-¡Duerme!-dijo y acto seguido se acostó en la cama.
El suelo estaba frío y duro, la luz se tamizaba a través de las persianas pero estaba tan agotado que me quedé completamente dormido. Una patada me despertó.
-¡Arriba, vístete!- dijo mi Amo señalando las ropas que estaban en el suelo mientras salía por la puerta. Me di cuenta que había oscurecido.
Rápidamente me quité la ropa de cuero de esclavo y me puse la que había traído cuando llegué a la casa: unos jeans, botas, camiseta y chaqueta vaquera. Me miré en un espejo que había en la habitación y me sentí muy extraño, aquel no era yo, ya no.
casi avergonzado bajé las escaleras hasta el salón. Allí, con una lámpara detrás que prácticamente no me dejaba verlo, estaba mi Amo. Llegué hasta El y me arrodillé hasta tocar con mi frente el suelo delante suyo.
-Es domingo por la tarde. Tienes que volver a tu casa. Lo harás por última vez. Arreglarás todos tus asuntos, recibirás instrucciones. Para empezar dirás a tu casero que no pagarás la casa más y dirás a familiares y amigos que vas a irte de viaje al menos durante un año, así que no recibirán noticias tuyas durante ese tiempo. Dejarás también tu trabajo a tiempo parcial. Sólo mantendrás la matrícula de la universidad pero serás un alumno por libre. Todo esto y más cosas las recibirás por escrito. ¿Entendido?
-si Amo- contesté yo.
-Ahora vete.
Me levanté y sin mirarle me dirigí hacia la puerta, cuando la cerré aún estaba en estado de shock. El exterior me pareció un lugar amenazante y extraño.
(continuará)

viernes, 13 de abril de 2007

Imagenes comentadas IV

Esta foto es una de mis preferidas por muchas razones: muestra sumisión, humillación, sometimiento. a ninguno se le ve la cara pero es enormemente expresiva: la postura, el peso de la bota, el tacto del suelo en la cabeza encapuchada del sumiso. cuando la miro no me evoca pasión, sexo, o lujuria, sino un sentimiento de tranquilidad, de sosiego. me recuerda las situaciones en las que me he encontrado el una posición igual y, por supuesto, no vamos a engañarnos, hay excitación, pero sobre todo yo siento tranquilidad; tranquilidad y seguridad. siento la tranquilidad de saber que estoy en el lugar adecuado, que esa pierna encima mía no sólo indica que me poseen sino que además cuidarán de mi para que nada me ocurra, la tranquilidad de no tener que preguntarme más cosas, que en las encrucijadas de la vida alguien que vela por mi me orientará para que todo salga bien.
también siento seguridad, la segurida de saberme protegido, acogido, valorado, que alguien se preocupa por mí y me tiene estima. cuando he estado en una situación similar lo que siento es una paz enorme, tanto es así que sencillamente respiro hondo y me dejo ir. me concentro en el momento, en el aquí y en el ahora, en sentir el tacto de la bota de mi Amo sobre mi, símbolo de esa seguridad y esa tranquilidad que parecen venir directamente de EL hacia mí a través de ella. como todas las paradojas de la vida, cuando estoy ahí me siento auténticamente libre.

lunes, 9 de abril de 2007

Reflexiones personales dolor

no me defino, y nunca me he definido, como masoquista. a mi el dolor, aún al menos, no me produce placer. sin embargo le estoy cogiendo cierto gustillo pero porque consigo sublimarlo, darle sentido. me gusta sufrir cuando a mi Amo le gusta que sufra. en nuestra sociedad huimos del dolor. muchas veces me sorprende, cuando en un grupo alguien quiere algo para el dolor de cabeza, el arsenal de pastillas que la gente tiene a mano para su uso personal y ajeno. cualquier cosa con tal de evitar el dolor. en una relación D/s no se puede huir de él. normalmente estás atado, o sujeto por las ataduras invisibles de la obediencia. entonces, si aparece tienes que enfrentarte a él. además hay un elemento más, una especie de 'orgullo esclavo'. quieres quedar bien ante tu Amo, no presentarle tu cara más débil, quieres ser fuerte, necesitas demostrar (le) (te) que no se equivocó al elegirte. pesa más su juicio que el tuyo propio. definitivamente aquí cuando el dolor aparece no puedes huir de él. afrontarlo de cara o dejar que te venza, son las dos opciones. si eliges la primera serás más fuerte, más valorado, más reconocido. si lo que ocurre es que triunfa la segunda darás marcha atrás un gran trecho y perderás todo lo recorrido. es mucho lo que te juegas. la única forma de vivir algo bien en la vida es vivirla con sentido y este dolor concreto, yo lo vivo como una forma de sumisión. hay una serie de conceptos, que esta mentalidad de huir del dolor, parece situar como trasnochados: valor, resistencia, aguante, fortaleza, disciplina. a m, sin embargo, me gustan mucho, e intento vivir el dolor desde ahí, cuando es una herramienta de mi entrenamiento como esclavo. cuando es un castigo por una falta no hay forma de que pueda sobrellevarlo. siempre lo paso mal.

martes, 3 de abril de 2007

En la moto de mi Amo X

Ya estaba hecho. No había marcha atrás y lo sabía. Aunque quisiera, ellos no me dejarían. Había cruzado una puerta sin retorno. No sé cuanto tiempo estuve con la frente pegada al suelo, esperando. Me pareció una eternidad pero entonces oí la voz del Amo que había hablado en representación de todos.
-¡Sea!
Como si sus palabras hubieran activado un resorte los esclavos que me habían llevado hasta allí me volvieron a levantar y me llevaron por el subterráneo cruzando pasillos. Pensé que me llevaban a la celda de donde había salido pero al final franqueamos una puerta y entramos en una habitación. Supe perfectamente que me esperaba otra sesión porque la estancia era una mazmorra perfectamente equipada con todo lujo de artefactos: cadenas, ganchos, una cruz, una silla de bondage, un sling. En las paredes colgaba todo lo necesario: capuchas, látigos, esposas.
Muy hábilmente los esclavos me llevaron al centro de la habitación, me quitaron las esposas y me pusieron unos brazaletes de cuero que engancharon a unas cadenas. Hicieron lo mismo con mis pies y entonces, utilizando algún mecanismo que se activaba cerca de la puerta, las cadenas se tensaron. No sé si tenían esa orden, pero quedé todo lo abierto que era posible. Mis pies casi no llegaban al suelo, obligándome a estar de puntillas y notaba un pinchazo en mis brazos debido a la tensión. Por supuesto para entonces mi polla estaba dura. Los esclavos se acercaron y me miraron, supongo que disfrutando de mi mueca de dolor. Entonces me amordazaron con una polla de goma y me vendaron los ojos con un antifaz. A los pocos segundos ya estaba desorientado, pero me concentré en escuchar. No oí nada, no podían haberse ido y sin embargo no oía ni su respiración.
El tiempo pasaba y notaba cómo mis músculos se iban agarrotando, especialmente los de los brazos. Unas descargas como de electricidad, pequeñas al principio, iban recorriendo mi cuerpo. Los músculos empezaban a doler de estar tan tensos. Comencé a sudar. Notaba como las gotas caían por mi frente, mi pecho y mi espalda.
-¿Sufrirás por mi?
Su voz me asustó, más por la sorpresa de escucharla que por su tono. Lo había dicho con mucha tranquilidad, casi con dulzura pero no esperaba que estuviera allí. Había entrado muy sigilosamente y la verdad es que me había cogido por sorpresa. Un escalofrío recorrió mi cuerpo, mezcla de excitación y miedo.
-¿Sufrirás por mi?- repitió
Asentí con la cabeza. ¿qué otra cosa podía hacer? El sudor se incrementó. No podía escapar de allí... pero es que descubrí que no quería hacerlo.
-¡Cuenta!
Apenas escuché el sonido del látigo antes de alcanzar mi espalda.
-ummnononmoo- grité mientra el dolor de mis músculos desaparecía y mis sensaciones se concentraban en el ardor de mi espalda.
-doomsmsfsf-mis dientes se clavaron en la mordaza mientras mi cuerpo intentaba huir de la situación, consiguiendo únicamente que me balanceara ligeramente.
-trrmmmeremm-intenté concentrarme en la respiración para soportar el dolor, que estaba siendo intenso. Como otras veces, El pareció leerme el pensamiento.
-No luches contra él, deja que fluya, que te atraviese y que se vaya.
Me concentré en esas palabras intentando hacerlas mías, deseando que fuera así, y entonces llegó otro.
-cummtmmrmtmo.
Y entonces me di cuenta de que mi polla estaba durísima y que no podía evitar estar excitado. Me concentré y bajé un escalón en mi grado de conciencia. Dejé de contar, porque casi no me daba cuenta de los latigazos. Al principio pensé que me había desmayado, pero era plenamente consciente de cuanto pasaba, así que no podía ser eso. Sencillamente estaba allí sintiendo como mi Amo me azotaba. No había nada más, no había nadie más, sólo El y yo. Ese era mi universo.
Su abrazo me devolvió todos los sentidos. El tacto del frío cuero sobre mi ardiente espalda. Me estaba abrazando. Sus manos recorrían mi pecho.
-Muy bien hecho, perro ¿has visto como puedes dejarlo fluir? ¿estás bien?Asentí con la cabeza y emití un ligero gemido. Mis músculos volvieron a existir y mi espalda me dolía enormemente. Pensé que iba a desmayarme.Los esclavos ayudantes me descolgaron y me sujetaron para evitar que me cayese al suelo. Me transportaron en volandas hasta una camilla donde me tumbaron boca arriba y me aseguraron con correas. Sentí la mano de mi Amo acariciándome la cabeza.
-Descansa ahora, duerme.-Y como siempre, obedecí.
(continuará)

lunes, 2 de abril de 2007

Imágenes comentadas III

me encanta el cuero, no lo puedo evitar. fue uno de mis primeros fetiches junto con las botas, aunque el primero de todos fue el bondage, pero eso lo dejaremos para otra ocasión. creo que lo que realmente me atrae en estos momentos es la autoridad y no hay mejor forma de expresarla que el cuero.
ya sé que parece típico pero no por eso deja de ser verdad: su olor, su tacto, su brillo, todo me fascina. literalemente, me fascina, soy incapaz de quitar la vista de un tio vestido de cuero. inmediatamente capta mi atención y la mantiene permanentemente hasta el punto de llegar a ser incómodo, pero no puedo evitarlo. en nuestro último encuentro mi AMO se dio cuenta y me obligó a bajar la vista cuando pasaba algún grupo de motoristas encuerados. creo que tuvo una doble función. primero hacerme ver que en su presencia mi atención debe estar centrada en EL, y por otro lado torturarme un poquito más.
Si esto es así, que lo es, el ser sometido con cuero es increíble. una de mis posiciones preferidas es cuando mi Amo está trabajando en el ordenador o viendo alguna película o navegando vestido de cuero y yo estoy a sus pies, como el perro fiel que soy. entonces pongo mi barbilla sobre su pierna y EL comienza a acariciarme. es como estar en el cielo. me dejo envolver por el olor, por el tacto, por las sensaciones que producen sus caricias. siempre he sido muy sensible con el olor y el cuero, mezclado con el olor personal de mi AMO me emborracha, literalmente, me deja como desorientados, en un estado de semiinconsciencia feliz. creo que esto también forma parte de la sumisión.
cuando aparece completamente vestido de cuero siento como si algo se rompiera en mi, y sé lo que es: mi voluntad. desaparece como por arte de magia, ya no está, solo quiero servirle a EL, someterme a EL, obedecerle a EL. por supuesto esto no se basa exclusivamente en el cuero.
el cuero sólo es la manifestación externa de algo más profundo. no basta con llevar cuero, hay que saber llevarlo y no todo el mundo sabe, ni puede llevarlo. no por tener camisa de cuero eres AMO, igual que un collar no te convierte en esclavo. es lo que eso significa lo importante. para mi cuando mi AMO se viste de cuero para dominarme no se pone un disfraz, se cubre de su auténtica naturaleza, sale a la luz su interior, ante el que yo solo puedo arrodillarme y someterme. muchas veces veo a gente vestida de cuero pero que no desprende eso, que no manifiestan autoridad o deseos de someter. eso no ocurre con mi AMO.
estas fotos están bajadas de internet y por tanto interpreto que son libres. si no es así dímelo y las retiro

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