domingo, 30 de mayo de 2021

día 4154 de esclavitud, castrado permanentemente

 uno sabe que ha dejado ser un hombre, o mejor dicho, confirma que ha dejado de serlo cuando tiene que quitarse la jaula para lavarse e incluso sin ella, la orina sale fuera del urinario porque el apéndice ha quedado tan pequeño que no tiene ni la forma de curva que hace que orine hacia abajo. su apéndice ha quedado casi como un órgano disfuncional que sólo sirve para eso, para sacar los líquidos sobrantes del cuerpo. si alguien lo viera desnudo se reiría del objeto, por como lo tiene. es la consecuencia de llevar tanto tiempo la jaula puesta. y esto no lo dice ni con pena ni con ningún otro sentimiento. es así porque el Dueño así lo quiere y el objeto abraza ese hecho con sumisión y obediencia, sabiendo que las cosas tienen que ser así y que no pueden ser de otro modo.
hoy el objeto estaba leyendo, en un rato que tenía libre, una novela y uno de los personajes tenía que tomarse una pastilla para aminorar sus impulsos sexuales ya que había sido condenado a eso. era una castración química, aunque no lo especificaban así.  el objeto lo pensó. pensó en suplicar la castración química, pero es algo que no puede decidir, ni suplicar. el deseo, aunque sea insatisfecho, es una de las herramientas más fuertes que tiene el Dueño para entrenar a su objeto, para controlarlo y someterlo. la castración química, irónicamente, haría al objeto menos sumiso. no, es el Dueño quien decide qué, cómo, cuándo y por qué. todo lo demás sobra.
sumisión en silencio, castidad y obediencia ciega.

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