sábado, 10 de agosto de 2013

minirelato CLXXXVI

salió de la habitación roja dolorido pero satisfecho. la sesión había salido mejor de lo que esperaba: ataduras, mordazas, capuchas y al final lo habían follado como un animal mientras suplicaba y gritaba como un cerdo. ahora estaba relajado para ir a su casa donde lo esperaba su mujer. en cuanto llegó se fue a su despacho a ver el último capítulo de la página porno a la que estaba suscrito. se había quedado con ganas de más. cuando metió su contraseña lo primero que vio fue una habitación roja que le resultaba familiar.

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