sábado, 26 de enero de 2013

minirelato CLX


el perro estaba boca arriba fuertemente atado al sling, con las manos y las piernas levantadas encadenadas por esposas de cuero a las cadenas de las que colgaba. una fuerte mordaza de cuero le tapaba la boca. en la penumbra pudo ver dos correas de cuero muy anchas, una sobre el pecho y otra sobre la cintura. gritaba como un cerdo a punto de ser llevado al matadero mientras el skin lo penetraba sin compasión. las cosas de sudor le cubrían casi por completo mientras intentaba liberarse sin resultado. no sabía cuántos habían pasado ya por allí. cuando el skin terminó y le sacó la polla, el perro miró suplicante a su Amo que estaba al lado. aquello era sin duda un castigo y no me hubiera gustado estar en su lugar. entonces el Amo se volvió hacia mi, me señaló con su mano enguantada y dijo.
-Ahora te toca a ti.
me dirigí hacia el perro mientras este me miraba con pánico en los ojos.

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