martes, 1 de diciembre de 2009

la influencia de unas botas

un lector me ha enviado este relato de una sesión real ocurrida en las palmas de gran canaria. me parece interesante así que la dejo aquí para que la disfruten.


LA INFLUENCIA DE UNAS BOTAS

Para mí la mañana del sábado es muy importante, hacía dos semanas que no nos habíamos visto y yo estaba ilusionado con pasarla con El, con mi Daddy. Es el día en que se mezclan situaciones tales como recordar directamente que debo acatar sus órdenes, reírnos como dos buenos amigos, desahogarnos de nuestras respectivas preocupaciones y en definitiva, sentir a una buena persona que vela por mí y que es un excelente amigo.

Me pasó a recoger sobre las diez de la mañana y habíamos quedado en ir al Oulet de López en la calle General Vives para ver botas que están rebajadas. Yo ya había visto la tienda un par de días antes y sabía que iba a disfrutar porque algunas botas eran de las que le gustan, de cuero y sin cordones. Durante el trayecto El me acarició la nuca, algo que me hizo sentirme tremendamente bien. Además hubo un momento en que lo sentí especialmente cerca cuando entre bromas dejó entrever que no le daría igual una posible marcha mía de la isla por motivos de trabajo.

Llegamos a la tienda y hubo una mezcla de sensaciones, éramos dos gays probándose calzado pero desde el primer momento quedó claro que El era el que mandaba, indicándome cuales me tenía que probar o ayudándole a quitarse las que El se probaba. Yo no iba a comprar porque ahora mismo no me lo puedo permitir y además siento como una lucha interna respecto a esas botas, me llaman poderosamente la atención y me encanta cuando veo a alguien con ellas pero no me veo llevándolas. No sé si decir que son demasiado osadas para mí o que yo soy demasiado conservador vistiendo como para incorporarlas a mi vestuario diario. Sea una cosa, la otra u otras que se me escapan no me atrevo a comprármelas.

Se probó unas negras, camperas que parecían muy morbosas pero que luego no le quedaban especialmente bien. Me obligó a dales una lamida furtiva en medio de la tienda. Fue un segundo de mucha tensión y nerviosismo posterior. Queda claro que estoy haciendo y sintiendo cosas que hace un año no hubiera pensado llegar a hacer y que El lleva la voz cantante. Me probé algunas que El me decía pero todas tenían un pero.

Había unas botas marrones tirando a claras de las que sólo quedaba un par del cuarenta y cinco, medio camperas, con la punta cuadrada pero sin llegar a ser moteras y con un tacto suave. Se las probó y le quedaban perfectas. Imaginadas con un vaquero eran maravillosas. Me hizo probármelas y a mí me quedaban muy bien, además yo llevaba vaqueros con una vuelta y el efecto era genial, pero entre que no tengo dinero y que no me veo con ellas ni me lo planteé. Además quedaba solo un par y parecía que mi Daddy estaba muy interesado en ellas aunque le quedaban un poco grandes. Yo le dije que así me las podía prestar pero dejó claro que las botas no se prestan. El caso es que se las compró y luego se puso a mirar unas deportivas de vestir.

El tiempo que usamos en este caso fue menor porque como dijo luego se fiaba de mí en eso de las zapas. La verdad es que tengo experiencia en comprar zapas y en mirar y aunque no son unas zapas muy morbosas si son Fred Perry y blancas impolutas. Una buena mezcla para que un buen vicioso de las zapas se muera por lamerlas. Además le quedaban muy bien con la ropa que llevaba, le hacían un pie grande y muy apetecible. La cosa es que salimos de allí y El se había gastado unos cien euros. Evidentemente era yo el que llevaba las bolsas que no dejaban de tener cierta aparatosidad, no me importa hacerlo porque aunque tiene un punto humillante El lo compensa con otras muchas cosas.

Nos fuimos a tomar un café mañanero a Casa Suecia, es un sitio que a mí me encanta con mucha solera y al lado de la playa. Estuvimos hablando de mis problemas familiares ahora que se acerca la Navidad. A veces sus métodos, a priori, no parecen efectivos pero cada vez constato que no es así. Me aflora la inseguridad cuando lo que hay que hacer es tomar ciertas decisiones y seguir para adelante con ellas.Me dio una serie de pautas para que tomara la decisión que más me favorezca. De repente me dijo que me metiera en el baño y que me pusiera las botas que había comprado, que metiera mis zapas en la caja de las botas y que saliera. Me puse un poco tenso y al tener el forro roto la bota izquierda me costó un poco. Salí y me mandó rellenar las tazas con más cafés. Cuando volví a la mesa me toco las botas y a mí me provocó una erección instantánea. Empezó a dar una serie de órdenes sobre las botas que hacían suponer que las botas eran mías, efectivamente me las regaló. Me sentí abrumado. Si algo sé de El es el significado que le da a las botas y sus connotaciones. Le dije dos veces que no tenía por qué pero su “cállate” fue suficiente como para no seguir cuestionando su decisión. Seguía pensando que no me “pegan” pero en un paseo posterior por la playa dejo claro que no era así y al igual que El se fía de mí en cuestión de zapas, yo me fío de El en cuestión de botas. La verdad es que son preciosas y de un tacto increíble.

Volvimos hacia el parking del centro comercial El Muelle. Durante el camino fue cuando me ordenó que escribiera este relato. Yo apostillo muchas cosas de las que El dice u ordena. Sé que no debería hacerlo porque entre otras cosas el Daddy es El y además me fío plenamente del El pero como boy me siento en aprendizaje y hay veces que confundo la amistad con el adiestramiento de mi voluntad y eso me provoca sentimientos encontrados que me provocan mucha desazón. Me revuelvo ante determinadas actitudes de El hacia mí. Mi cabeza bulle y no logra encajar determinados pensamientos.

Subiendo las escaleras mecánicas me susurraba al oído que nada me iba a pasar, que El iba a cuidar de mí, que si lo entendía. Claro que lo entiendo y me abruma que alguien se tome tantas molestias por mí. Tengo claro que pondría la mano en el fuego por El pero no sé si la pondría por mi mismo.

Le pedí que si podía ir al baño a ponerme las plantillas ortopédicas dentro de las botas porque las sentía bailar. Acabamos en una de las cabinas juntos. Me ayudó a quitármelas y a ponérmelas y entonces lo sentí imponente. El de pie y yo sentado en el inodoro. Me curró los pezones levemente para que fuera consciente mi cuerpo de que allí mandaba El. Se quitó un calcetín y me hizo olerlo. Lo llevaba puesto hace tres días y tenía un olor penetrante, para nada desagradable y me sentí pleno, esa es la palabra. Haciendo lo que El deseaba en ese momento.

Sé que el ser un buen boy no supone sólo tener morbo con mi Daddy, también tengo otra serie de obligaciones que El me impone para que yo crezca como persona y me sienta lo que soy, como El dijo, un buen material al que hay que pulir. Llegamos al coche y me besó, me dijo que no me iba pasar nada y que El me iba a cuidar. No son palabras vacías, todo lo contrario, el contenido que El les da rebasa el significado de la palabra. Me lo ha demostrado en muchas ocasiones, otra cosa es que yo no sepa o no entienda cómo incorporar esos pensamientos, órdenes e indicaciones a mi vida o que me cueste una barbaridad desprenderme de hábitos y costumbres para nada favorables para mí.

Sacó unas cuerdas blancas, nuevas. Me ató las manos y mi reacción fue como siempre encontrada en estos casos. Tenía una erección y al mismo tiempo me sentía mal. Desazonado. No sé si por vergüenza hacia El o a que me viera alguien o porque no estaba con libertad de movimientos ni siquiera para ponerme el cinturón de seguridad.

Salimos del centro comercial y nos fuimos al Muelle Deportivo. Me hizo ir con la cabeza bajada todo el trayecto, las manos seguían atadas como si llevara unas esposas. Yo la subía a veces instintivamente para indicarle y estaba claro que no le gustó. Creí que íbamos a aparcar y subir a mi casa pero no fue así. Me pegó dos bofetadas por haberle desobedecido y subir la cabeza para ver la carretera. Luego se cercioró si seguía empalmado y así era. Me preguntó que si me sentía bien y le dije que no y entonces me dijo que mi cuerpo no decía lo mismo y era verdad. Ahí atado, humillado y mi polla desprendiendo líquido preseminal. Me dijo que me soltara y lo conseguí fácilmente porque no las había apretado demasiado. Arrancó y nos fuimos hacia Ciudad Jardín.

No es la primera vez que tenemos una sesión en la calle, era una calle poco transitada pero nada que ver con la intimidad relativa de un apartamento como el mío. Me ató las manos a la espalda, esta vez más sujeto y más fuerte. Con un cordón de mis zapas me ató el pene y los testículos y luego los desató. Se me escapó un “cabrón” y eso hizo que me los volviera a atar más fuerte y que tuviera que ir de esa manera caminando a mi casa. Le lamí los pies y le comí la polla. Sentí que disfrutaba y que yo era el que le hacía disfrutar.

Las sensaciones que yo sentí en el coche fueron mucho más shock que otras veces. Me siento suyo pero no logro superar el miedo escénico. Mi cuerpo quiere hacer todo lo que El me pide y lo intento pero me rebasa la publicidad o mi educación y a veces también el dolor o la privación de facultades. Sé que es como una terapia de choque y lo que quiere conseguir pero mi cuerpo no acompaña a mi mente. Aún con todas estas trabas yo disfruté y creo que El también porque luego me obsequió con una sesión de fotos que todavía no he visto pero creo que estarán fantásticas.

En la sesión fotográfica se volvieron a mezclar el colegueo, la amistad y la disciplina. Yo tenía mis huevos atados así que era evidente quién seguía mandando allí. Una de las poses fue en plano picado, yo sentado en la acera y el entre mis piernas. Me dijo: Mírame como lo que soy tu Daddy. No sé si la imagen reflejará lo que yo sentí en ese momento pero fue admiración, orgullo y satisfacción porque un Daddy como El quiera utilizar su tiempo con un boy como yo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me ha gustaod mucho lo que he leido. Yo tmabien voy con mi Amo a comprar botas y zapas, sobre todo zapas, nos las probamos juntos en la tienda, el me pisa furtivamente, se me levanta... elugo en los baños o rpobadores le tengo ke calzar las nuevas zapas y rendirles culto, besandolas, humillarme ante mi Amo...

BondageMasterArg dijo...

Muy interesante cómo describe las distintas sensaciones contrapuestas que surgen de una relación de dominación.