sábado, 3 de agosto de 2013

minirelato CLXXXV

no podía tener los ojos abiertos. no sabía cuanto tiempo llevaba allí colgado, ni cuanto le había torturado, privándole de las cosas más básicas. no hacía mucho que se había rendido, que había dejado de luchar, que había perdido la esperanza. por eso no se resistió cuando lo metieron en un saco de cuero y apretaron las correas fuertemente, ni cuando lo metieron en la caja. aún con los ojos cerrados pudo sentir como clavaban la tapa sin poder abrir los ojos. saldría hacia un lugar desconocido para ser el esclavo de alguien, pero no podría resistirse.

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