lunes, 5 de agosto de 2013

día 1298 de esclavitud.

1 día de castidad, 1 desde el último ordeño.
los obreros que están haciendo obras en la fachada de la casa del Dueño despertaron al perro. el perro estuvo un tiempo en la cama y entonces llegó el Dueño, que quería que el perro le hiciera una gestión. por supuesto obedeció y el parro salió. el Dueño le dio permiso para aprovechar y darse una vuelta por el centro. fue a chueca buscando lo que el Dueño quería y al final lo consiguió. de ahí tuvo que llegar hasta gran via para comprar el periódico. luego, de camino al d´mistic, encontró SR abierto. el perro entró porque recordó que el collar que tenía el Dueño en su casa se había roto en la última visita. allí encontró otro muy barato y de buena calidad. se lo probó con ayuda del dependiente, que tuvo que darse cuenta de la cadena y el candado que el perro lleva al cuello. al final, arriesgándose, lo compró con la esperanza de que le gustara al Dueño, como así fue. luego el perro se sentó a tomar un café en el d´mystic, mientras el Dueño resolvía sus asuntos. allí el perro leyó el periódico de principio a fin, tranquilo, con calma, relajado, con una paz que hacía mucho no sentía. de pronto rebotaban en él las ganas de leer, de escribir, de producir.... eran unas ganas que habían desaparecido hace algún tiempo, absorbidas por el trabajo y el estudio. la creatividad necesita cambiar de entorno, de coordenadas para que aflore y se desarrolle. no necesariamente tiene que cambiarse de lugar, aunque es conveniente, sino de nivel. eso es lo que la vida le ofrece al perro frente a la no vida, un cambio de nivel y hoy, en este nuevo nivel el perro se ha sentido muy a gusto. al llegar a casa el perro se entera que va a venir un amigo del Dueño a comer. sabe la relación que mantenemos, y será una de las primeras personas que pondrá cara al autor de este blog. realmente muy pocos conocen esta dualidad interna del perro. en las palmas apenas dos o tres y en madrid otro tanto.
el Dueño ordenó al perro ducharse y al terminar le puso la jaula. estará con ella puesta toda la comida y la sobremesa, a pesar de que externamente vista polo, pantalón corto y zapas.
el amigo del Dueño es alguien muy agradable y simpático, inteligente y culto. en ningún momento el perro se sintió incómodo, sabiendo aún que él sabe que es el esclavo, el perro de su amigo. hablamos de muchas cosas porque el perro tiene orden del Dueño de tratarlo con normalidad, y así lo hace el perro.

por la tarde el perro estaba en su cuarto cuando entró el Dueño. le puso el collar que había comprado el perro por la mañana, el antifaz que le impedía ver y lo sacó a la cocina. allí procedió a atarlo con gran cantidad de cuerdas: manos a la espalda, brazos, pecho. lo inmovilizó sin que resultara doloroso cortara la circulación. podía el perro estar así mucho tiempo. le puso una correa y así lo llevó al salón, donde le sentó en un sillón, mientras Él hacía varias cosas. allí sentado, como un objeto, sin hablar y sin posibilidad de moverse.
al rato, cuando terminó lo que tenía que hacer, lo volvió a llevar a la habitación del perro y allí empezó a jugar con él. lo sentó en un sillón mientras le ponía las botas encima, o le hacía arrodillarse para lamerle su polla. al final lo tumbó en la cama boca arriba, lo amordazó con la mordaza de bola y empezó a jugar con el culo del perro, llegando a introducir un pequeño butt-plug que tenía allí. el perro estaba con la jaula, así que por mucho que se empalmara, la jaula lo mantenía contenido. lo intenso fue el proceso psicológico en el que entró el perro. durante todo el tiempo su mente estaba en un estado de subspace cada vez más profundo.
cuando el Dueño se corrió, dejó al perro tumbado en la cama, de lado porque seguía con las manos a la espalda, y con el antifaz puesto. ató la correa al cabezal de la cama. el otro extremo estaba sujeto al collar nuevo, así que era muy difícil moverse. por dentro sentía que habían caído todas las barreras, que no podía ofrecer ninguna resistencia, que no tenía voluntad. de hecho el Dueño se acercó y se dio cuenta. apenas podía el perro hablar. era como si se hubiera quedado sin palabras. allí, con la jaula, inmovilizado, con la cadena y el collar al cuello, se sintió pleno, completo, equilibrado. el perro supo que si el Dueño le hubiera ordenado que se pegase cabezasos contra la pared, el perro lo hubiera hecho. la diferencia es que, cuando se lo comentó al Dueño, éste le dijo: "Pero nunca te ordenaría que te pegaras contra la pared. Eres mi bien más preciado y yo cuido mis propiedades".
el perro estuvo así un buen rato, no sabe cuanto, porque en estas situaciones pierde la noción del tiempo, pero fueron momentos plenos.
esa noche salimos después de cenar porque habían bajado las temperaturas. fue una conversación igual de intensa que la "sesión".
obediencia ciega para el esclavo, poder absoluto para el Amo.

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