sábado, 27 de julio de 2013

día 1289 de esclavitud.

122 días de castidad, 122 desde el último ordeño.
nuevamente la experiencia de la ruptura interior, de la lucha entre lo que desean y lo que están dispuestos a vivir, entre lo que puede hacerlos felices y realizados, y lo que la sociedad les ha indicado que es correcto, que no siempre coinciden. de hecho nunca coinciden. un esclavo puede someterse a su amo o someterse a la sociedad, a sus prejuicios y a sus condicionantes. son dos sumisiones. la diferencia es que en una te realizas como esclavo, y en la otra te rompes para todo y de manera radical.
podemos estar equivocados y equivocarnos pero engañarnos nunca es el camino. la sinceridad con nosotros mismos es la cosa más dura, y a la vez más útil que podemos hacer.
por la noche el perro salió a cenar con unos compañeros de la facultad, después de suplicar permiso al Dueño. era un encuentro social que no le apetecía al perro, pero al menos llevaba botas y la jaula de castidad. el temor de ser descubierto, de que noten que llevas un candado y una jaula de plástico, hace que vivir y salir tenga un aliciente extra, que el perro esté en tensión, una agradable tensión.
primero fuimos al herreño y luego deambulamos por la zona de las ranas hasta que terminamos en lo que antes era el floridita, que ahora no tengo ni idea de como se llama. al entrar el perro se da cuenta que hay un concierto del grupo de rock prana. todo muy ruidoso, e incómodo, hasta que ve que el cantante lleva pantalones de cuero y botas. inmediatamente captó la atención de la mente fetichista del perro. llevaba una camiseta negra sin mangas, unos pantalones de cuero que brillaban bajo los focos y unas botas vaqueras negras, grandes y muy potentes. la música no le gustaba al perro pero estaba cautivado por la estética. no pudo evitar pensar el perro en sus botas y en la jaula que llevaba en los genitales. el cantante era bastante masculino, morboso y con esos pantas y botas tenía aspecto muy dominante. todo eso daba igual por dos razones. la primera es porque pertenece al Dueño y la segunda porque la jaula no le permitiría al perro hacer nada. al menos esa visión hizo el estar allí más llevadero. todo cuero, toda bota hace que el perro se remita inmediatamente al Dueño. el cantante del grupo de hoy sólo era un pequeño reflejo del Dueño. eso hizo la salida más agradable de lo que el perro esperaba.
obediencia ciega para el esclavo, poder absoluto para el Amo.

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