jueves, 13 de junio de 2013

día 1245 de esclavitud

78 días de castidad, 78 desde el último ordeño
hay un salto cualitativo desde pedir permiso para correrte, hasta correrte sólo cuando te lo ordenan, y de ahí a vivir en castidad, siendo ordeñado un evento escaso e importante por lo excepcional. esto lo pensaba el perro mientras estaba hoy sentado en el retrete orinando. cada vez lo siente menos pero sigue con esa idea de que mear sentado es humillante, una cosa más entre muchas. no lo piensa el perro negativamente, al contrario siente que vivir humillado es un regalo del Dueño. junto a esto pensaba el recorrido realizado hasta llegar a esta situación. allí estaba el perro, sentado, orinando a través de su jaula de castidad, dependiendo del Dueño para casi todo lo importante. lo especial es que haciendo esto el perro se inundó de un sentimiento de paz y felicidad. cada día está más convencido que este es su camino, el camino de la sumisión y la esclavitud. tal vez no lo llegue a cumplir y realizar completamente, aunque el Dueño dice que sí, pero como en las otras cosas de la vida, más importante que la meta es el camino. y el camino de este perro pasa por someterse a su Dueño, no tener ningún derecho, no poseer nada, vivir en silencio y a su sombra, como una prolongación suya. ese es el deseo y el objetivo, solo el tiempo dirá si es una realidad. 
curiosamente metido en estos pensamientos, se le ocurrió al perro que lleva tanto tiempo en castidad y no le ha costado, o aparentemente le ha costado menos que otras veces. ya acepta y asume que es su estado natural. seguramente el perro se arrepentirá de esto que está diciendo cuando sienta el próximo calentón y desee quitarse la jaula a martillazos, pero hasta que ese momento llegue, el perro vive gustoso la castidad que su Dueño le ha impuesto. por cuanto ya no depende de él, de el perro, hacer uso de su sexualidad, bien podría imaginarse el perro que estará sin volver a ordeñarse un año, dos o toda la vida. lo mismo sería. ya no puede decidir, igual que ya no puede emitir juicios sobre eso. a veces el perro no puede dejar de "estar orgulloso" de a medida que pasan los días la cuenta aumenta. es como si un pensamiento en la cabeza le dijera "¿ves que buen perro eres?" o "eres el mejor perro". no puede dejar de pensar el perro que es el ego, que va sembrando el orgullo en el perro. tanto si el Dueño ordena que el perro debe ordeñarse todos los días, o permanecerá así años o toda la vida, no debe el perro sentirse orgulloso ni de una cosa ni de otras. los perros obedecen, les guste o no, lo quieran o no. el trabajo interior es eliminar el deseo, porque del deseo viene el sufrimiento, dicen los budistas. no sabe el perro si será cierto, pero por ahora sí puede afirmar que la felicidad viene de la obediencia.
obediencia ciega para el esclavo, poder absoluto para el Amo.

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