jueves, 8 de agosto de 2013

día 1301 de esclavitud.

1 días de castidad, 1 desde el último ordeño.
la mañana la pasó el perro en el comedor de la casa del Dueño, amordazado todo el tiempo, con la mordaza de goma primero y con cinta después. el perro se tranquilizó mucho y pudo avanzar bastante, porque se puso a escribir por orden del Dueño. fue un trabajo intelectual y estuvo toda la mañana realizando lo que el Dueño ha prometido: que permanecerá aislado, y amordazado escribiendo y produciendo. muchos piensan que escribir no es un trabajo, pero solo tienen que pensar en las horas dedicadas a este blog y verán lo equivocados que están al respecto.
después de comer el Dueño decidió momificar al perro, así que empezó a rodearlo con papel transparente, empezando por la parte superior. lo fue apretando con cada vuelta. la presión aumentaba y la excitación del perro con ella. poco a poco se iba metiendo el el subspace, ese estado psicológico que es propio de los esclavos y tan ajeno a algunos Amos. 
cuando terminó de envolverlo en film transparente, pasó a la cinta americana, con lo que la presión aumentó aún más.esta vez era negra, la cinta, y el perro se fue sintiendo cada vez más y más sumiso.
en una momificación, que debe hacerse de pie, la operación más complicada es tumbar al esclavo sobre la cama, porque una momificación se hace para permanecer tiempo así, y no se puede estar de pie. el esclavo puede golpearse, la cama puede no resistir..... pueden pasar un montón de cosas. en esta ocasión todo fue bien y el perro se encontró tumbado en la cama perfectamente inmóvil. los brazos estaban perfectamente sujetos a los lados y los pies bien atados con el film.
el Dueño procedió a tapar la boca con más cinta. hasta ese momento había estado sin mordaza, en previsión de que algo pudiera falla, pero ahora estaba indefenso, sin voz y sin posibilidad de moverse. el Dueño sacó la cámara y empezó a filmar al perro. en un momento dado le puso la capucha de cuero y lo filmó con ella. apenas podía gemir, o gruñir, nada más.
pronto el Dueño se corrió encima del plástico que momificaba al perro y allí lo dejó. salió de la habitación y cerró la puerta dejándolo en la oscuridad. era media tarde, y menos mal que el calor había descendido y que el Dueño le había quitado al perro la capucha. entonces el perro cayó en una especie de duermevela donde perdió la noción del tiempo. sólo las esporádicas visitas del Dueño le daban cierta noción del tiempo que pasaba. al final el Dueño llegó y le dijo que iba a soltar al perro. había estado momificado apenas hora y media, muy lejos de las seis horas que constituía su record pero el calor era intenso y el Dueño empezó a cortar el plástico. a medida que lo hacía el sudor refrescaba enormemente la piel del perro , ya liberado. 
cuando todo el cuerpo estuvo fuera, el Dueño ordenó al perro ordeñarse. el perro no tardó casi nada en hacerlo, sin ruido, y sin ninguna muestra de placer. a los pocos segundos el Dueño hizo lo mismo sobre las botas de goma del perro.
obediencia ciega para el esclavo, poder absoluto para el Amo.

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