domingo, 4 de agosto de 2013

día 1297 de esclavitud.

130 días de castidad, 130 desde el último ordeño
el perro viajó hoy a madrid para ponerse bajo las botas de su Dueño. el Dueño no pudo ir a buscar al perro al aeropuerto porque tenía ocupaciones ineludibles, así que el perro cogió el metro y se fue al centro donde estuvo deambulando toda la mañana, visitando tiendas, yendo al fnac y disfrutando de una gran ciudad como esta.
sabí el perro que había salido un nuevo comic de tagame y empezó a buscarlo por las tiendas emblemáticas de chueca: berkana y a different life. primer fue a la segunda y viendo que estaba un poco caro, fue a la primera. en berkana estaba el comic 10 euros más barato. al perro le pareció increíble. compró uno para él y otro para ofrecérselo al Dueño como ofrenda. es una especie de ritual que tenemos los dos: el perro le regala un comic de temática bdsm o un libro y El le regala al perro un cuaderno moleskine para seguir sus anotaciones.
el perro también fue a fnac y estuvo viendo las películas y los libros. el viaje había sido tranquilo, aunque cada vez se le hace más pesado estar las dos horas y media en el avión. al menos los compañeros de asiento no eran molestos, y el perro se pasó todo el viaje leyendo.
cuando se hizo la hora el perro fue a la casa del Dueño. El lo estaba esperando con botas, vaqueros y chaleco de cuero. las botas eran las que llevaba la noche que nos conocimos, cuando "me capturó" como le gusta decir a El. inmediatamente me arrodillé y lamí sus botas. al alzarme puso la cadena alrededor de mi cuello y la cerró, con un candado.
el perro llevaba la jaula puesta, se la había puesta en barajas ya que se le ordenó no viajar con ella. el perro estaba muy sudado porque hacía un calor horroroso. el Dueño lo llevó a la ducha y le quitó la jaula, ordenando que se duchara. cuando terminó lo llevó a su cuarto, al cuarto del esclavo, que originariamente tuvo que ser un cuarto del servicio. allí sacó las cosas que había traído: una mordaza, tres capuchas y las pinzas. en el cuerto lo esperaban los dos pares de botas que el perro tiene aquí: unas sendra y unas botas altas, de montar, de goma. el perro se las puso a la orden del Dueño y lo siguiente que el Dueño dijo fue un "relájame". a lo que el esclavo se dedicó en cuerpo y alma. le quitó los pantalones tras lamer sus botas. luego le lamió los pies antes de volver a poner las botas y volver a lamerlas. mientras tanto el Dueño gemía de placer, lo que aumentaba las ganas de someterse y servir del perro, que tenía la jaula puesta porque el Dueño la había colocado en su sitio tras la ducha.
en un momento dado el Dueño ordenó al perro extender los brazos y se los ató por delante. luego cogió una bota y se la puso en la boca y la nariz y le ordenó que respirara profundamente, y el perro lo hizo. el olor dle cuero lo inundó todo. fue increíble.
el perro siguió tocando y lamiendo al Dueño. le comió la polla un buen rato,. los gemidos del Dueño daban nuevas energías al perro.
a continuación el Dueño cogió una mordaza de bola y se la metió al perro en la boca. le ordenó levantarse y ponerse en una esquina, mirando hacia El. el perro tenía las botas puestas, la jaula, las manos atadas, la mordaza de bola y sostenía una bota del Dueño, que le ordenó oler. asi, en esa esquina, con la bota en la nariz, oliendo el cuero, el Dueño se corrió entre gemidos de placer.
a continuación el Dueño llamó al esclavo a que se tumbara a un lado en la cama. le quitó la jaula y cogiendo una capucha de las que había traído, se la puso.
-¿podrás ordeñarte con las manos atadas?-preguntó el Dueño.
a lo que el perro contestó asintiendo con la cabeza.
-¡pues ordéñate!- dijo El -fijate lo que eres, sin identidad, sin rostro, un objeto de mi propiedad.
el Dueño dijo apenas dos palabras más antes de que el perro se ordeñara, saliendo chorros y chorros de leche, después de 130 días de castidad.
acto seguido el Dueño quitó la capucha y sustituyó la mordaza de bola por cinta y le ató las manos a la espalda. también ató las botas del perro y lo dejó en la cama, de lado.
-Ahora vamos a dormir un rato que estás cansado del viaje y yo quiero también descansar-dijo.
antes de salir puso un antifaz de cuero al perro que le impedía ver. así, atado, amordazado, y sin visión, el perro quedó en una especie de duermevela sin saber cuanto tiempo pasaba. de vez en cuando se movía para facilitar la circulación de la sangre en los brazos. estaba allí, indefenso, tranquilo, en paz.
no sabe el perro cuanto tiempo pasó, pero le despertó el Amo, que sólo llevaba sus botas. le desaró los pies y le quitó el antifaz antes de llevarlo a la sala de la televisión. allí volvió a atarle los pies y añadió varias tiras de cuerda alrededor del pecho. el perro seguía amordazado con cinta, incapaz de decir una palabra. el Dueño hizo un video y luego colocó las pinzas en los pezones del perro. el dolor fue muy intenso y fuerte. el perro empezó a sudar.
-¡Muévete!, quiero ver cómo se mueven las pinzas-dijo el Dueño.
el perro obedeció. entonces el Dueño se acercó y sujetó la cadena.
-¿y si tiro de ella? ¿y si te lo arrancas de golpe?- dijo. tuvo que ver mi cara de pánico poruqe eso le excitó mucho. el perro gemía y suplicaba no sentir ese dolor. entonces el Dueño se las quitó normalemnte, ya de por sí algo muy doloroso. el perro aún respiraba profundamente cuando el Dueño se corrió de nuevo.
entonces el Dueño desayó al perro y pasamos el resto de la tarde hablando de cosas, de cómo habían sido estos meses, de lo que había pasado, etc. hablamos algo del cachorro y, cuando se hizo la hora, cenamos.
después de cenar el Dueño llevó al perro a su dormitorio, le ordenó abrir el armario y que le fuera poniendo las botas según le gustaran al perro. sólo pudo probarle tres pares, los cuales lamía cuando se los ponía, porque el Dueño volvió a correrse. después de limpiarse volvió a subir el perro a la cama de y le ordenó ordeñarse de nuevo. el perro tenía de nuevo la mordaza de bola y se ordeñó rápido, mirando fijamente los ojos del Dueño, sin emitir ni un gemido, ni una sola mueva de placer, un ordeño en toda regla. de hecho el Dueño se dio cuenta cuando todo había terminado ya.
después de eso tomamos algo frío, hablamos un poco más y nos fuimos a la cama.
obediencia ciega para el esclavo, poder absoluto para el Amo.

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